Presupuesto del Congreso peruano crece de S/282 millones a S/1412 millones en 24 años

El Congreso peruano ha experimentado un crecimiento significativo en su presupuesto a lo largo de los últimos 24 años. En el año 2000, el Presupuesto Institucional de Apertura (PIA) destinado a esta institución era de S/282.386.801. Para 2024, esta cifra ha aumentado de manera drástica, alcanzando los S/1,412.401.268. Este incremento refleja cambios en las prioridades legislativas y en la estructura misma del Parlamento, pero también genera preguntas sobre la eficiencia y la necesidad de tales recursos.

Histórico del presupuesto: tendencias y fluctuaciones

Desde la caída del gobierno de Alberto Fujimori, el presupuesto del Congreso ha tenido altas y bajas. A comienzos del siglo XXI, se observó una tendencia hacia el aumento moderado de los recursos. En 2001, por ejemplo, el PIA fue de S/298.823.975, con una ejecución total de los recursos. No obstante, hubo periodos de estancamiento, como en 2006, cuando el presupuesto cayó a S/298.165.836.

El aumento más significativo se dio a partir de 2011, cuando los fondos asignados alcanzaron los S/411.649.671. Este ritmo de crecimiento continuó en los años siguientes, llegando a S/543.842.303 en 2015. Sin embargo, la etapa de mayor dinamismo presupuestal se produjo en la última década.

El rol de los partidos políticos en el manejo presupuestal

La composición política del Congreso ha influido considerablemente en la asignación de recursos. En 2016, un Parlamento dominado por Fuerza Popular logró un PIM (Presupuesto Institucional Modificado) de S/651.461.557, cifra que aumentó en los años siguientes bajo el liderazgo de congresistas como Luz Salgado y Luis Galarreta. Durante sus periodos, el presupuesto subió a S/711.147.298 en 2017, consolidando un crecimiento que se mantuvo hasta 2018, cuando alcanzó S/709.777.837.

Con el cambio de gobierno y la disolución del Congreso en 2019, los recursos disminuyeron temporalmente. En 2020, el PIM se redujo a S/650.478.734. Sin embargo, tras la elección del nuevo Parlamento, el presupuesto volvió a incrementarse, marcando una nueva etapa de expansión.

El impacto de la bicameralidad en las finanzas del Congreso

Uno de los factores que influirán significativamente en el futuro presupuestal del Congreso es el retorno al sistema bicameral. Este cambio estructural requerirá ajustes financieros para cubrir gastos adicionales, como el aumento del número de parlamentarios y la adaptación de infraestructura.

En 2023, la Mesa Directiva aprobó la compra de un edificio en el Jirón Lampa, Centro de Lima, por un valor de US$13 millones. Este inmueble se destinará a las oficinas de diputados y senadores, evidenciando las necesidades logísticas y económicas que trae consigo la bicameralidad. Además, se proyecta que para 2025 se destinen S/277 millones para implementar las instalaciones necesarias para este sistema. Con el tiempo, el número de parlamentarios podría crecer, aumentando aún más la demanda de recursos.

Diferencias entre PIA y PIM: una clave para entender el gasto

El Presupuesto Institucional de Apertura (PIA) es el monto inicial asignado al Congreso al comienzo del año fiscal. Sin embargo, esta cifra suele variar debido a las modificaciones presupuestales aprobadas durante el año. En 2023, por ejemplo, el PIA del Congreso fue de S/1,084.148.245, pero tras diversas solicitudes y ajustes, el PIM se elevó a S/1,134.768.774.

Esta tendencia también se observa en 2024, donde el PIA inicial de S/1,412 millones podría incrementarse aún más con créditos suplementarios. Uno de los usos principales de estos fondos es el pago de personal y obligaciones sociales, rubro al que se destinó el 93% del presupuesto en 2023.

Los costos ocultos del incremento presupuestal

El aumento del presupuesto congresal también incluye gastos que van más allá de los montos aprobados oficialmente. Durante 2023, por ejemplo, se otorgaron créditos suplementarios por S/48 millones para contratar 300 nuevos trabajadores y cubrir otras necesidades operativas. Estas ampliaciones de presupuesto suelen justificarse con informes de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, cuyos directivos tienen vínculos políticos con partidos como Alianza Para el Progreso.

Presiones internas por mayor presupuesto

El manejo presupuestal del Congreso también está influenciado por presiones internas. En 2020, durante la gestión de Francisco Sagasti y Mirtha Vásquez, se denunció que algunos congresistas presionaban para incrementar los recursos asignados al Legislativo. Sin embargo, estas solicitudes fueron rechazadas al no encontrar sustento técnico que justificara el aumento.

A pesar de estos esfuerzos por contener el gasto, los presupuestos de los años siguientes muestran un crecimiento sostenido, reflejando el poder que tienen ciertos grupos políticos para influir en las decisiones financieras.

El Congreso en 2024: proyecciones presupuestales

Con Alejandro Soto en la presidencia de la Mesa Directiva, el Congreso solicitó un crédito suplementario de S/67 millones, de los cuales se aprobaron S/50 millones. Estos fondos adicionales serán destinados principalmente a la revalorización de puestos y al aumento de sueldos para los trabajadores congresales.

A medida que el sistema bicameral se consolide, es probable que el presupuesto siga creciendo. Se estima que para 2031, el número de parlamentarios podría aumentar a 237, lo que requerirá ajustes significativos en la asignación de recursos.

La gestión de recursos: ¿mejoras en el desempeño?

Aunque el presupuesto del Congreso ha crecido considerablemente, el impacto de estos recursos en la eficiencia legislativa sigue siendo un tema de debate. Los fondos adicionales se han destinado principalmente a gastos operativos, como personal y mantenimiento, pero no necesariamente han resultado en una mejora perceptible en la calidad de las leyes o en el cumplimiento de las funciones congresales.

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