Polémica en el Congreso: Proyecto para reconocer corridas de toros como patrimonio cultural

La Comisión de Cultura del Congreso del Perú ha introducido un proyecto de ley que busca declarar las corridas de toros y las peleas de gallos como manifestaciones culturales del país. Este debate ha generado opiniones encontradas entre defensores de las tradiciones y quienes abogan por los derechos de los animales, marcando un intenso punto de controversia en la sociedad peruana.

Tauromaquia y gallística en el Perú: raíces culturales y tradiciones

El proyecto de ley 2828-2022/CR define la tauromaquia como «el arte tradicional de lidiar con toros», mientras que la gallística se describe como «el combate de gallos enmarcado en prácticas culturales tradicionales». Estas actividades, según los promotores del proyecto, poseen un arraigo histórico en las comunidades rurales, siendo parte del patrimonio inmaterial del Perú.

Las corridas de toros, con más de 450 años de historia en el país, son especialmente populares en regiones como Cajamarca y Ayacucho. Por su parte, las peleas de gallos tienen una fuerte presencia en diversas localidades costeras y andinas. Ambas actividades se consideran, según los defensores del proyecto, fundamentales para el tejido cultural de muchas comunidades.

El debate en el Congreso: voces a favor y en contra

El congresista Juan Burgos, principal impulsor del proyecto, argumenta que estas prácticas no solo representan una tradición cultural, sino que también constituyen una fuente económica importante para sectores rurales. Los defensores del proyecto aseguran que regular y declarar estas actividades como manifestaciones culturales contribuiría a preservar su práctica bajo un marco normativo que garantice su continuidad.

Por otro lado, Susel Paredes, congresista e integrante de la Comisión de Cultura, se opone firmemente al proyecto. Señala que el dictamen no ha considerado opiniones críticas del Ministerio de Cultura ni del Colegio de Abogados, limitándose a incluir posturas favorables. Paredes también enfatiza que países como México y Colombia avanzan hacia la prohibición de estas actividades, promoviendo un enfoque más alineado con la protección animal y los valores modernos de civilización.

Normativa propuesta en el proyecto de ley

El artículo 3 del proyecto establece que tanto la tauromaquia como la gallística son expresiones culturales tradicionales reguladas por la legislación vigente. Según el texto, estas actividades son esenciales para el desarrollo integral de muchas comunidades campesinas, siendo una parte intrínseca de su cosmovisión cultural.

No obstante, la propuesta no menciona cómo se abordarán las preocupaciones éticas relacionadas con el maltrato animal, ni ofrece detalles sobre posibles regulaciones para garantizar el bienestar de los animales involucrados en estas prácticas.

Impacto económico y social de las corridas de toros y peleas de gallos

Uno de los argumentos recurrentes en defensa de estas actividades es su impacto económico en las comunidades rurales. Eventos como ferias taurinas y campeonatos de gallos generan ingresos significativos para agricultores, criadores y comerciantes locales. Además, estos eventos suelen estar asociados con festividades religiosas y culturales, atrayendo turismo y dinamizando la economía local.

Por otro lado, los críticos señalan que el costo social y ético de estas prácticas supera sus beneficios económicos. El maltrato animal, así como el riesgo de perpetuar valores contrarios a la empatía y el respeto por los seres vivos, son argumentos clave en contra de su promoción como manifestaciones culturales.

Perspectivas internacionales: ¿hacia dónde se dirige la regulación?

En América Latina, países como México y Colombia han comenzado a limitar o prohibir las corridas de toros y peleas de gallos en algunas regiones. En México, por ejemplo, varias plazas taurinas han cerrado sus puertas debido a la presión de grupos animalistas. En Colombia, la Corte Constitucional ha emitido fallos que permiten a los municipios prohibir estas prácticas en sus territorios.

Estas acciones reflejan un cambio de paradigma en la región, donde las tradiciones culturales comienzan a ser evaluadas bajo el lente de los derechos animales y la ética contemporánea.

El papel del Ministerio de Cultura y las entidades reguladoras

El Ministerio de Cultura y el Colegio de Abogados han manifestado su postura desfavorable hacia el proyecto de ley, argumentando que las corridas de toros y las peleas de gallos no deben ser consideradas manifestaciones culturales en un contexto moderno. Estas instituciones enfatizan la necesidad de promover prácticas culturales que respeten los derechos animales y sean compatibles con los valores de una sociedad que avanza hacia la sostenibilidad y la empatía.

Además, el Ministerio señala que incluir estas prácticas como manifestaciones culturales podría sentar un precedente preocupante para justificar actividades que no respeten estándares éticos mínimos.

Corridas de toros y peleas de gallos: ¿tradición o crueldad?

El debate en torno a la tauromaquia y la gallística refleja una división en la sociedad peruana. Por un lado, quienes defienden estas prácticas argumentan que representan un legado cultural que debe ser preservado. Por otro, los detractores consideran que promover estas actividades perpetúa el maltrato animal y es incompatible con los valores de respeto y empatía que la sociedad moderna busca fomentar.

A medida que el Congreso debate este proyecto de ley, la atención se centra en encontrar un equilibrio entre la preservación cultural y la protección de los derechos animales, un desafío que no es exclusivo del Perú, sino que resuena en todo el mundo.

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