El Banco Central de Reserva (BCR) del Perú ha informado que existen argumentos sólidos para anticipar una reducción de la pobreza durante el presente año. Este pronóstico optimista surge de la recuperación económica del país, con un crecimiento proyectado superior al 3%, así como de una inflación controlada, factores determinantes que favorecen a los sectores más vulnerables.
Adrián Armas, gerente central de Estudios Económicos del BCR, detalló que la estabilización de los precios de los alimentos ha jugado un papel clave en este contexto, pues los hogares de menores ingresos, que destinan gran parte de su presupuesto a productos básicos, han recibido un alivio significativo durante el 2023.
Crecimiento económico en Perú: una recuperación en marcha
El crecimiento del PBI en Perú ha superado las expectativas iniciales del BCR, mostrando una sólida recuperación que impulsa la actividad económica y el mercado laboral. Según Armas, en octubre de 2023, la economía habría crecido a una tasa similar a la de septiembre (3.2%).
Además, los sectores no primarios, como el comercio, la construcción y los servicios, registraron una aceleración notable, con un crecimiento que alcanzó el 3.9% en septiembre. Este impulso refleja una recuperación generalizada en actividades clave para la generación de empleo y el dinamismo económico.
Entre los factores que respaldan este crecimiento destacan:
- Aumento del empleo formal: La creación de trabajos en el sector formal ha mostrado un crecimiento significativo, especialmente en el sector agropecuario y otros rubros productivos.
- Crecimiento de la masa salarial: Entre julio y octubre, la masa salarial real registró un incremento de 5.9%, lo cual fortalece el poder adquisitivo de las familias peruanas.
- Proyecciones de déficit fiscal: A pesar de una reducción del déficit fiscal de 4.1% a 3.9% del PBI en los últimos 12 meses, esta cifra sigue siendo alta, según el BCR.
Este escenario económico positivo podría favorecer una reducción gradual de la pobreza, revirtiendo las tendencias negativas que surgieron tras la pandemia y la crisis inflacionaria.
Inflación controlada y su impacto en los sectores vulnerables
La inflación controlada es otro de los factores clave que el BCR resalta como determinante en la mejora de las condiciones económicas del país. La inflación, que en años recientes generó una presión significativa sobre los presupuestos familiares, se ha moderado en 2023, beneficiando principalmente a los sectores de menores ingresos.
- En junio, el BCR proyectó una inflación de 2.2% al cierre del año.
- Para septiembre, la proyección ajustada se ubicó en 2.3%.
- Entre enero y noviembre, la inflación acumulada se ha mantenido en 1.9%.
El descenso en los precios de los alimentos básicos ha sido fundamental, considerando que estos productos representan una parte considerable del gasto familiar en los hogares más vulnerables.
«Este año, con una inflación controlada, los precios han bajado. Entonces, hay elementos para pensar que veremos una reversión en la tendencia creciente de la pobreza», afirmó Adrián Armas.
La reducción de la inflación también ha generado confianza en los mercados, alentando el consumo y las inversiones. De esta manera, se ha consolidado un entorno económico favorable, que permite una mayor estabilidad y previsibilidad a mediano plazo.
Producción minera: una caída puntual y proyecciones para 2024
Aunque el panorama general de la economía peruana es positivo, el BCR reconoció una ligera caída en la producción minera, particularmente en el caso del cobre, uno de los pilares de las exportaciones del país.
En septiembre de 2023, la producción cuprífera registró una disminución de 0.2%, debido a paradas programadas para el mantenimiento de plantas en minas de gran escala. Sin embargo, Armas aseguró que esta situación es temporal y forma parte de los planes operativos regulares de las empresas mineras.
El BCR proyecta que para 2024, la producción minera recuperará su ritmo habitual, impulsando aún más el crecimiento económico del país. La reactivación de operaciones y el inicio de nuevos proyectos en regiones clave contribuirán a fortalecer el sector y generar ingresos fiscales adicionales.
Empleo formal: un crecimiento sostenido
Uno de los indicadores más importantes en la lucha contra la pobreza es el empleo formal, que ha mostrado un crecimiento notable en lo que va del año. La creación de puestos de trabajo en sectores como agricultura, manufactura y comercio ha sido clave para mejorar los ingresos de las familias peruanas.
El aumento de la masa salarial real, con un crecimiento del 5.9% entre julio y octubre, refleja la mejora en las condiciones laborales y en el poder adquisitivo de los trabajadores formales. Esta tendencia, de mantenerse, podría continuar en 2024, consolidando la recuperación del mercado laboral y reduciendo los niveles de pobreza en el país.
Déficit fiscal: desafíos y proyecciones
A pesar de los avances en la economía, el déficit fiscal sigue siendo un desafío importante. En los últimos 12 meses, el déficit fiscal pasó de 4.1% a 3.9% del PBI, una cifra que, aunque representa una mejora, aún es alta en comparación con las proyecciones iniciales del BCR.
El BCR había proyectado un déficit fiscal de 3.3%, lo que indica un sesgo al alza en las cuentas públicas. Armas destacó que este es el nivel más alto desde 1992, exceptuando el 2020, año marcado por la pandemia.
Reducir el déficit fiscal será fundamental para garantizar la sostenibilidad de las finanzas públicas y mantener la confianza de los inversionistas en la economía peruana.
Proyecciones económicas del BCR para 2024 y 2025
De cara al futuro, el BCR mantiene proyecciones optimistas sobre el crecimiento económico y la inflación:
- Crecimiento económico: Se espera que el PBI registre una expansión superior al 3% en 2023 y continúe su recuperación en 2024.
- Inflación controlada: La inflación se mantendría en torno al 2% en 2025, alineada con las metas establecidas por la entidad emisora.
Estas perspectivas reflejan la estabilidad macroeconómica del Perú, impulsada por políticas monetarias acertadas y un entorno favorable para la inversión y el consumo.




