El 31 de diciembre de 2024, el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (MIDIS) oficializó la adopción de un índice único de pobreza multidimensional, a cargo del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). Este cambio marca un hito en la evaluación de la pobreza en el país, complementando la tradicional medición monetaria con un enfoque más integral que abarca diversas dimensiones del bienestar humano.
El nuevo sistema integra indicadores sobre acceso a servicios públicos de calidad, salud, vivienda, educación y seguridad ciudadana, entre otros. Este índice se implementará a través de un tablero de control centralizado, diseñado para monitorear las brechas sociales y promover políticas públicas más efectivas y focalizadas.
Evolución de la Medición de la Pobreza en el Perú
Hasta 2024, la pobreza multidimensional ya se evaluaba mediante un tablero con 8 dimensiones y 29 indicadores. No obstante, la transición hacia un índice único busca simplificar la interpretación de los datos y ofrecer una visión más clara sobre las condiciones de vida en el país.
Fanny Montellanos, viceministra de Políticas y Evaluación Social del MIDIS, explicó que este cambio no reemplaza la medición de la pobreza monetaria, sino que la complementa con un enfoque holístico. “Este instrumento tiene dos ejes principales: un índice de pobreza multidimensional y un tablero de control que detalla el estado de cada dimensión”, destacó Montellanos.
Cómo Funciona el Nuevo Índice de Pobreza Multidimensional
El nuevo modelo incorpora un conjunto de indicadores clave que permiten evaluar las brechas sociales en aspectos fundamentales:
- Salud: Acceso a servicios de atención primaria, vacunación y prevención de enfermedades.
- Educación: Cobertura de educación básica y secundaria, infraestructura educativa y tasas de alfabetización.
- Vivienda: Condiciones habitacionales, acceso a agua potable, electricidad y saneamiento.
- Seguridad Ciudadana: Percepción de seguridad y acceso a sistemas de justicia.
El tablero de control proporciona datos desagregados por región y grupo demográfico, facilitando la identificación de áreas prioritarias para la intervención gubernamental.
Impacto en las Políticas Públicas y los ODS
La adopción de este índice también está alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU, particularmente con el compromiso de erradicar la pobreza en todas sus formas. La viceministra Montellanos destacó que el Perú se suma a otros 33 países que ya utilizan indicadores similares, incluyendo Argentina, Colombia, Panamá y Guatemala.
El objetivo principal es generar políticas públicas articuladas que mejoren las condiciones de vida de los ciudadanos. Este enfoque integral permite abordar no solo los ingresos, sino también las brechas en servicios esenciales, promoviendo un desarrollo más equitativo.
Opiniones Divididas sobre la Nueva Metodología
Aunque esta medida ha sido considerada un avance significativo en la lucha contra la pobreza, también ha generado críticas y suspicacias. Algunos especialistas han cuestionado si el cambio podría ser utilizado como un mecanismo para presentar cifras más favorables al gobierno.
Carolina Trivelli, exministra del MIDIS, refutó estas críticas, calificando el nuevo índice como un paso adelante en la mejora de los instrumentos para medir la pobreza. Trivelli enfatizó que la autonomía del INEI no se verá afectada, ya que la metodología propuesta por el MIDIS es solo un insumo, y la validación final recae en una comisión consultiva.
Por otro lado, algunos analistas sugieren que la pobreza multidimensional podría resultar más elevada que la pobreza monetaria, dado que evalúa múltiples carencias que afectan a las comunidades.
Lecciones de Otros Países
El uso de índices multidimensionales en países como Colombia y Argentina ofrece valiosas lecciones para el Perú. En Colombia, el índice de pobreza multidimensional se utiliza como una herramienta clave para priorizar inversiones en infraestructura social, mientras que en Argentina ha sido fundamental para identificar áreas con mayor desigualdad.
Estas experiencias demuestran que la adopción de un enfoque integral puede tener un impacto significativo en la eficiencia y eficacia de las políticas públicas, siempre y cuando se garantice la transparencia en la recopilación y uso de datos.
Retos para la Implementación del Nuevo Índice
La transición hacia este nuevo modelo también enfrenta varios desafíos:
- Capacitación y Recursos Humanos: Es esencial formar equipos técnicos capacitados para gestionar y analizar los datos.
- Transparencia: Garantizar que los resultados sean accesibles al público y no se utilicen con fines políticos.
- Integración de Datos: Coordinar diferentes fuentes de información para asegurar una medición precisa y confiable.




